Revista Intersticios.
Publicaciones Académicas de la
Universidad Católica de Salta (Argentina)
e-ISSN: 2796-9045
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Resumen

Este artículo refleja el proceso de inmersión inicial de la investigación Migración y prácticas territoriales de la comunidad boliviana en la ciudad de Salta, Argentina: la situación de los migrantes en los barrios populares. Dicha investigación pertenece a un programa más amplio, denominado Programa Migraciones y Gobernabilidad, en el cual participan las carreras de Psicología, Arquitectura y Relaciones Internacionales, de la Universidad Católica de Salta, Argentina. El equipo de investigadoras se propone articular la información producida por las diferentes áreas involucradas, a partir de una mirada interdisciplinaria, con el fin de facilitar el acceso a insumos que sustenten la formulación de políticas y programas que atiendan los retos y oportunidades del fenómeno de las migraciones.

Palabras clave: migrantes bolivianos - condiciones de vida - barrios populares

Abstract

This article reflects the initial immersion process of the investigation Migration and Territorial Practices of the Bolivian Community in the City of Salta, Argentina: the Situation of Migrants in Popular Neighborhoods. This research belongs to a broader program, called Migrations and Governance Program, in which the Psychology, Architecture and International Relations careers of the Catholic University of Salta, Argentina, participate. The research team intends to articulate the information produced by the different areas involved, from an interdisciplinary perspective, in order to facilitate access to inputs that support the formulation of policies and programs that address the challenges and opportunities of the phenomenon of migrations.

Key words: Bolivian migrants - living conditions - popular neighborhoods

Artículo científico

Citar: Ulivarri, P. K. y Clark, A. (2021). Migrantes bolivianos en barrios populares de la ciudad de Salta, Argentina. Revista Intersticios, 1(1), pp. 33-42.

Introducción

El propósito de este artículo es describir el proceso y los resultados de la inmersión inicial de la investigación Migración y prácticas territoriales de la comunidad boliviana en la ciudad de Salta, Argentina: la situación de los migrantes en los barrios populares.

En Argentina, el 4,6 % de la población es extranjera: en números absolutos, se posiciona 29 en el ranking mundial, según un estudio de las Naciones Unidas. Es el país con más migrantes de América Latina.

De acuerdo con el censo 2010, en la provincia de Salta el 50,7 % de la población se concentra en lo que se llama Gran Salta, que incluye los municipios de Salta, La Caldera, Vaqueros, San Lorenzo, Cerrillos, Campo Quijano, Rosario de Lerma, La Silleta, La Merced del Encon, La Merced y San Agustín. En la década 2006-2016, esta zona tuvo un crecimiento del área urbana del 3,64 %, es decir, un factor de crecimiento de 1,8x. El uso residencial ocupó el 91 % de las 4430 has. que afectó la expansión de la ciudad (Cordara y Duarte, 2017).

Dentro de este proceso de expansión urbana está incluida la creación de barrios populares y el crecimiento de los ya existentes. Un barrio popular se constituye por al menos ocho familias agrupadas o contiguas, con más de la mitad de la población sin título de propiedad del suelo ni acceso regular a dos o más de los servicios básicos (RENABAP, 2017).

Los barrios populares surgen a partir de asentamientos informales caracterizados por la ocupación espontánea de territorio, déficit en el acceso formal a servicios y distintos grados de precariedad habitacional. En particular, los barrios incorporados en esta investigación, Tinkunaku y Ampliación 20 de Junio tienen su origen en 1995 y son habitados por 70 y 80 familias, respectivamente (Pollioto, 2018).

Los migrantes bolivianos en Argentina

Desde 1930 la migración hacia Argentina desde países limítrofes respondió a la necesidad de mano de obra. Los empleos eran de temporada y esto implicaba que los migrantes se desplazaban entre distintas zonas de acuerdo a la demanda de trabajadores. En un principio la migración se desarrollaba en las áreas más cercanas al país de origen, como es el caso de la provincia de Salta y su agroindustria azucarera y tabacalera. A partir de 1960 comenzó a registrarse un aumento de la migración de países limítrofes hacia núcleos urbanos como Buenos Aires y Córdoba, que ampliaban la oferta de trabajo con la demanda de mano de obra para industrias y construcción (Benencia, 2012).

El presente trabajo indaga la situación actual de migrantes bolivianos que residen en la ciudad de Salta, y de sus familias. La migración al noroeste argentino puede clasificarse, de acuerdo con Sala (2001), en cuatro etapas diferenciadas: la primera se corresponde al período entre 1869 y 1914, cuando se observa un aumento de trabajadores bolivianos en la producción azucarera en la zona de Ledesma; la segunda etapa que se desarrolla entre 1914 y 1940, y se caracteriza por el empleo estacional en el que los trabajadores bolivianos alternan entre la cosecha de la caña en Argentina y las actividades agrícolas en Bolivia. La tercera etapa abarca la década de 1950, en la que se observa un aumento en la migración y se extienden los períodos de residencia en el país aun cuando persiste el movimiento entre países. La cuarta etapa, entre 1960 y 1970, conlleva el aumento de migrantes en el noroeste argentino y también su llegada a Cuyo, y su inserción en actividades agrícolas en la zona y en los centros urbanos como Buenos Aires, en donde se incorporan a áreas como la construcción (citado en Benencia, 2012). Actualmente existen a lo largo del país muchos destinos para la migración boliviana, y en el centro de país se destaca el predominio de los migrantes bolivianos en la producción y en la comercialización hortícola.

Ataide (2017) señala que en los varones la migración está vinculada a la madurez y la independencia, y el argumento predominante es la inserción laboral. La migración se desarrolla por medio de redes de familiares o de coterráneos que facilitan alojamiento, trabajo e incluso el desplazamiento. En el caso de las mujeres, si bien en muchos casos comparten las actividades laborales y productivas con el varón, y a estas suman las actividades domésticas, se mantiene la asimetría de poder que mantiene a las mujeres en una situación de mayor vulnerabilidad.

La frontera entre Argentina y Bolivia tiene tres pasos oficiales en la provincia de Salta: Salvador Mazza, Aguas Blancas y Los Toldos. Sin embargo, existen más de 20 pasos clandestinos por donde se puede atravesar la frontera internacional sin necesidad de registro.

Lanusse y Lazzari (2008) abordan la temática a partir de la «salteñidad», entendiéndola como un «otro interno» de la nación argentina, al tiempo que se establece la etnicidad y regionalidad de ciertos «otros externos», los inmigrantes bolivianos, y también «otros internos» en referencia a las comunidades indígenas. Briones (2005) sostiene que las formaciones nacionales de alteridad en nuestro país, sedimentadas en el sentido común, plantean la versión dominante que los argentinos «somos europeos». Esto permite trazar distancias respecto de ciertos otros externos con base en un ideario de nación homogéneamente blanca y europea y, por otro lado, silencia la existencia de otro tipo de alteridades como la de los pueblos indígenas.

Nos centramos en la comunidad boliviana que vive en barrios populares porque a la situación de precariedad socioeconómica se suma la limitación o la ausencia de derechos ciudadanos, así como la discriminación. En este sentido, una cuestión que surge es en qué medida los y las migrantes logran ejercer sus derechos en la ciudad de Salta.

Metodología: ingresando al territorio

La inmersión inicial de esta investigación comenzó a partir de un vínculo preexistente con referentes barriales de dos barrios populares, Tinkunaku y Ampliación 20 de Junio. Los referentes de estos barrios solicitaron acompañamiento en un diagnóstico preliminar de sus condiciones de vida, con miras a participar del proyecto de integración sociourbana y regularización dominial iniciado por la Ley 27453 de Barrios Populares. Ambos barrios se encuentran incluidos en el censo realizado en el marco de reglamentación de la legislación. Esto reconoce derechos específicos a sus habitantes, tales como facilidades de acceso a servicios y titularización de lotes. Con el objetivo de reivindicar estos derechos, los vecinos de los barrios necesitaban contar con información fehaciente acerca de las familias que vivían allí y de las condiciones en las que vivían.

A partir de actividades previas desarrolladas en los barrios, espacios de juegoteca y talleres, se había detectado que en los barrios habitaban familias bolivianas y boliviano-argentinas, por lo que a partir del trabajo de diagnóstico junto a la comunidad podía establecerse el vínculo con estas familias que son el objeto de la presente investigación.

La metodología de corte cualitativo posibilita una modalidad de trabajo que permite ir pensando intervenciones situadas con base en necesidades, recursos, posibilidades y problemáticas junto con las que se investiga. Se seleccionó este tipo de diseño porque permite investigar un fenómeno social (en este caso, la migración) dentro del contexto de la realidad social; a la vez, se entiende que el límite entre este fenómeno y el contexto no es evidente, que existen múltiples fuentes de evidencia que pueden utilizarse. Por tanto, se considera que esta metodología permite un acercamiento más comprensivo y global a la realidad que viven los migrantes y que, además, propicia la flexibilidad en la interacción con las personas (unidades de análisis).

En resumen, este método con tradición o perspectiva cualitativa puede distinguirse como una investigación profunda y única de un hecho social en la que la unidad de análisis permanece en el objeto único, otorgándole al investigador una perspectiva holística de una situación real en su propio contexto.

Se tomó como territorio de análisis a zonas específicas de la ciudad de Salta, conformadas por barrios populares. Esta selección se debió fundamentalmente a trabajos previos junto con las comunidades que habitaban estos espacios. Efectivamente, son barrios donde hemos desarrollado actividades desde el año 2013, cuando se comenzó con espacios de juego intencional para niños, juegotecas. A estos espacios se sumaron diferentes actividades comunitarias, talleres para jóvenes e intervenciones en espacios públicos. El ingreso con este nuevo proyecto se desarrolló sobre el vínculo construido con los habitantes de ambos barrios y se articuló con la demanda que ellos presentaron.

El contexto de inserción

El punto de inflexión que nos permitió ingresar con nuestra investigación a uno de los territorios seleccionados, la zona este de la ciudad de Salta, fue la Ley Nacional 27453 de Barrios Populares.

Esta ley declara de interés público el régimen de integración sociourbana de los barrios populares identificados en el registro nacional de barrios populares en proceso de integración urbana (RENABAP), creado por Decreto 358/2017. Este entiende como integración sociourbana

… al conjunto de acciones orientadas a la mejora y ampliación del equipamiento social y de la infraestructura, el acceso a los servicios, el tratamiento de los espacios libres y públicos, la eliminación de barreras urbanas, la mejora en la accesibilidad y conectividad, el saneamiento y mitigación ambiental, el fortalecimiento de las actividades económicas familiares, el redimensionamiento parcelario, la seguridad en la tenencia y la regularización dominial. Tales acciones deberán ser progresivas, integrales, participativas y con enfoque de género y diversidad. (Ley 27453)

Entre sus artículos, la ley explicita que deben implementarse «proyectos de integración sociourbana, que estarán sujetos a la viabilidad técnica, ambiental y económica y a criterios de planificación urbanística y el marco legal propio de cada jurisdicción, con el objeto de generar condiciones tendientes a mejorar la calidad de vida de sus ocupantes».

Entonces, a partir de esto, el presidente del centro vecinal de un barrio de zona este nos convocó a trabajar en un diagnóstico de situación de la zona que permitiría presentar acciones en consonancia con la ley arriba mencionada. Ahora bien, ¿cómo articular ambos objetivos?

La psicología comunitaria se constituye en una oferta que busca dar respuestas a los problemas sociales que aquejan a las comunidades. Un punto de acercamiento imprescindible hacia lo que desconocemos —la forma de vivir, cómo se han encontrado soluciones a los problemas, cuáles son los recursos con los que se cuenta, la lectura de la realidad, etc.— es un encuentro con esta comunidad en cuestión (diferente de otras). Convocamos y somos convocados, invitamos y somos invitados, en una articulación que nos permite ser parte de un proceso comunitario.

De esta manera, empezamos a transitar un camino que implicó reuniones constantes, conocimientos mutuos de objetivos y negociaciones. La puesta en común, el diseño de las preguntas y la toma de la encuesta nos llevaron más tiempo del que pensábamos en un principio, sin embargo, los resultados fueron satisfactorios para el equipo comunitario ya constituido.

Resultados de la primera etapa: inmersión inicial y encuesta

El espacio territorialcaso de estudio se encuentra ubicado en la zona sureste de la ciudad de Salta Capital: barrio Tinkunaku y barrio Ampliación 20 de Junio. Gran parte del área se encuentra rodeada por el canal Tinkunaku y el río Arenales. Lo característico de estos barrios populares es lo que los une y conecta con el área más urbanizada: cuatro puentes, dos de los cuales son peatonales.

La zona en la que se ubican colinda —canal mediante— con una fábrica de cerámica. Esto preocupa a los vecinos a causa del potencial deterioro ambiental y de la salud, pues debido a la remoción permanente de tierra arcillosa, sumada a los vientos típicos de la zona, se genera la presencia permanente de polvo en el ambiente.

El barrio popular Tinkunaku cuenta con una extensión de tres cuadras aproximadamente, distribuidas en forma de «T», siendo pasajes sin salida. El barrio Ampliación 20 de Junio se encuentra colindante al barrio 20 de Junio propiamente dicho, y se entiende como una extensión del este en terrenos privados y fiscales.

La zona cuenta con luz y agua, los servicios fueron gestionados mediante la organización de los propios vecinos, quienes además abonan los cargos correspondientes al alumbrado público y la limpieza. Pese a ello no cuentan con servicio de limpieza de las calles y el alumbrado es insuficiente, además de que no está disponible en todas las calles. Algunos de los vecinos no poseen la titularidad de los terrenos e incluso no tienen información clara acerca de qué terrenos son de propiedad privada o fiscales. En todo el territorio viven aproximadamente 220 familias.

La noción de estrategias habitacionales desarrollada por los estudios urbanos designa las decisiones que toman las familias o unidades domésticas y los objetivos que persiguen en materia de hábitat, y se definen en la intersección entre las necesidades y las expectativas habitacionales de los hogares y los condicionantes estructurales. Esta noción forma parte de las trayectorias residenciales (Di Virgilio y Gil y De Anso, 2012), un concepto que alude a la relación entre movilidad social, territorial y habitacional de los miembros de un hogar desde el momento en que toman la decisión de migrar.

Estos barrios populares nacieron a mediados de la década de 1990 a partir del impulso de sus primeros habitantes, tanto bolivianos como argentinos, por organizar el territorio en el que habitaban. Actualmente, ambos barrios se encuentran en un lento proceso de regularización dominial e integración sociourbana. Por este motivo cuentan con algunos servicios básicos y carecen de otros. De los servicios públicos, en el barrio cuentan con alumbrado público y recolección de residuos, algunas de las veredas son de material, cemento o baldosas, pero prácticamente todas las calles son de tierra y solo algunas de ellas cuentan con acequias, lo que genera inundaciones y lodazales en la época de lluvias.

A continuación, se presentan brevemente algunos datos significativos en relación con el contexto de los migrantes que viven en estos barrios populares. Se tomaron como ejes el acceso a los servicios públicos, la cobertura en salud, la educación, los planes sociales, la situación ambiental y la laboral.

Migrantes bolivianos de los barrios Tinkunaku y Ampliación 20 de Junio

De los 220 hogares que constituyen los barrios Tinkunaku y Ampliación 20 de Junio se identificaron 24 hogares constituidos por migrantes bolivianos, esto es, que al menos uno de los miembros del hogar era originario de Bolivia. Las condiciones de vida aquí descritas para estos 24 hogares son compartidas por todos los habitantes del barrio, será a partir del diagnóstico realizado que la investigación profundizará los recorridos de los migrantes, las estrategias desarrolladas y las redes construidas, tanto en el proceso migratorio como en la actualidad.

Características de los grupos familiares

El tiempo de permanencia de los hogares en el barrio es de 16 años en promedio, con casos extremos de recién llegados —que hace un mes residen allí— y fundadores del barrio —que llevan 50 años viviendo en el lugar—, siendo estos los primeros asentados en la zona. Las familias tienen en promedio cuatro hijos, registrándose seis hogares con más de siete hijos.

El promedio de miembros por hogar es de cuatro, con dos habitaciones destinadas a dormitorios. No se observan situaciones de hacinamiento crítico (más de cinco personas por dormitorio). Se detectaron cuatro casos de hacinamiento (más de tres y hasta cinco personas por dormitorio). Asimismo, cuatro de los 24 hogares comparten baño con otra vivienda, lo que también puede considerarse como indicador de hacinamiento a nivel del hogar.

La mitad de las familias son propietarias de la vivienda y el terreno, nueve son propietarias solo de la vivienda. Asimismo, se detectaron un inquilino, un ocupante con permiso del dueño del terreno y solo un encuestado que manifestó no contar con ningún permiso o acuerdo verbal o escrito con el propietario del lote en el que se ubicaba su vivienda.

De los 24 hogares relevados, en 16 se identifica como jefa del hogar a una mujer; en ocho, a un varón.

Se detectó un caso de una persona que no contaba con documento de ninguna nacionalidad. Se trataba de una persona en situación de vulnerabilidad marcada. Era una mujer de 66 años, que llevaba 20 años viviendo en el país y 11 en el barrio; era asimismo una de las tres personas encuestadas que señalaron no haber concurrido a ningún espacio de educación formal. Se encontraba desempleada y recibía asistencia desde distintos espacios barriales, por ejemplo, bolsones de alimentos.

Respecto del acceso a pensiones y planes sociales, existen diferencias entre las distintas pensiones, de los seis hogares con siete hijos o más, cinco de ellos reciben la pensión no contributiva para madres de siete hijos. Sin embargo, en relación con la asignación universal por hijo (AUH) solo uno de los encuestados percibía este beneficio, y otro en tanto era beneficiario del Plan Hacemos Futuro; en el resto de los hogares no recibían ninguna pensión, asignación o plan social. De la misma manera, con relación al acceso a jubilaciones, siete de los hogares estaban a cargo de personas en edad jubilatoria, cinco de ellos percibían una jubilación.

De la población en edad activa solo diez personas contaban con actividad laboral, y de estos diez solo dos tenían trabajo formal, dos enfermeras. La precariedad laboral representada en oficios cuentapropistas o contratos informales —panadería, zapatería, albañilería, costura y venta ambulante— presentaba amplia diversidad en la dedicación de horas al trabajo, ya que implicaba la autoexplotación —con 60 horas semanales trabajadas de lunes a lunes— o la subocupación, con menos de 12 horas semanales trabajadas. Al considerar la intermitencia e imprevisibilidad de los ingresos económicos y la falta de cobertura de obras sociales, se percibe una situación de extrema vulnerabilidad de estos grupos familiares ante problemáticas de salud. Existe escasa cobertura de obras sociales, solo cinco hogares contaban con algún miembro con cobertura social, el resto concurría mayoritariamente a efectores de salud pública (centros de salud y hospitales). En los hogares relevados se identificaron cinco personas con discapacidad; pero solo dos de ellas habían tramitado el certificado que, al acreditar esa condición, les permitía el acceso a servicios y bienes específicos.

Respecto de la distribución de las tareas domésticas, en tres hogares los varones manifestaron dedicar entre 10 a 30 horas semanales a las tareas del hogar. En todos los hogares en los que habitaba una mujer ella dedicaba tiempo a las tareas domésticas, destinando un mínimo de siete horas semanales y un máximo de 70 horas semanales, esto último en el caso de aquellas mujeres que se desempeñaban exclusivamente como amas de casa a cargo de familias numerosas.

En relación con la educación formal de los jefes y jefas de hogar, tres de los encuestados manifestaron no haber tenido ningún tipo de educación formal, cuatro habían completado el primario, tres el secundario, y tres habían completado alguna formación terciaria (enfermería y docencia de nivel inicial).

En catorce de los hogares se practicaba una religión, en todos los casos cultos cristianos. La mayoría de ellos participaba en actividades de culto en el propio barrio, en parroquias o asambleas compartidas con los vecinos. Otro espacio de encuentro eran los comedores, merenderos y espacios de juego y apoyo escolar para los niños y adolescentes del barrio.

Entre los adultos solo se registran tres personas que desarrollaban actividades deportivas regularmente, dos mujeres y un varón. Sin embargo, los vecinos de estos barrios identifican como importante para la vida del barrio las canchas de futbol y básquet, y los espacios verdes.

En relación con los motivos de la migración hacia la provincia, en uno de los hogares la migración estuvo motivada por problemas de salud de uno de los miembros de la familia, identificándose el acceso a la salud pública como un valor. Un entrevistado manifestó haber migrado con motivo del golpe de Estado de 1971, de Banzer, hace 50 años, siendo uno de los fundadores del barrio Tinkunaku. El resto de las familias manifestaban haber migrado buscando oportunidades laborales y por la escasez de trabajo en sus lugares de origen. En algunos casos los miembros de la pareja emigraron juntos. En seis de los hogares los varones emigraron por motivos económicos, en búsqueda de empleo, y las mujeres migraron para reunificar la familia luego de que sus parejas varones se hubieran instalado en la ciudad de Salta.

Acceso a servicios

En relación con el acceso a la electricidad, 21 casas contaban con medidor y pagaban el servicio; sin embargo, el acceso a la tarifa social se registraba en solo seis hogares. La tarifa social se asigna automáticamente en el caso de que el titular del servicio cumpla requisitos como cobrar una jubilación mínima, tener monotributo social o ser beneficiario de una pensión no remunerativa, entre otras categorías beneficiadas. Sin embargo, si al cruzar datos el titular no presenta alguno de estos requisitos, debe completar el trámite para solicitar el beneficio. Durante la aplicación de las encuestas se detectó que los encuestados no conocían acerca de la tarifa social ni de los requisitos para acceder a ella.

Solo tres de los hogares contaban con cloacas y solo uno contaba con conexión a la red de gas. Los hogares que no estaban conectados a la red cloacal contaban con pozos ciegos en los mismos lotes en donde estaba construida la vivienda. Cada habitante había construido su propio pozo, por lo que se desconocen sus características y su eficiencia. En los hogares se utilizaba garrafa de gas para la cocción de los alimentos, en tanto que para la calefacción se utilizaban también calefactores eléctricos y, en menor medida, leña. En cuatro hogares señalaron que no contaban con ninguna forma de calefacción.

Tres hogares no contaban con conexión a la red de agua, estaban conectados a la red eléctrica, en ellos se cocinaba con garrafa de gas y la calefacción era con leña.

Las problemáticas ambientales en el barrio estaban vinculadas con la aparición de microbasurales y la cercanía del canal, que cuando no era mantenido por la municipalidad facilitaba la proliferación de distintas plagas y, al generar acumulación de material en los desagües, propiciaba las inundaciones en época de lluvias. Sumado a esto, la fábrica de cerámica cercana, ya que a partir del humo, del polvillo y de las partículas en suspensión se generaban diversos problemas respiratorios y cutáneos. La fábrica, que era preexistente a los barrios, contaba con una larga historia de intercambios de propuestas con la comunidad en pos de mejorar la calidad del aire que, hasta el día de hoy, no se han implementado.

Al final de la encuesta se preguntaba cuáles otras dificultades se observaban en el barrio. Surgieron como principales respuestas la falta de espacios de verdes (tales como plazas y parques) y la venta de drogas, que implicaba situaciones de inseguridad.

Algunas consideraciones finales

En la ciudad de Salta, los migrantes de países limítrofes que han emigrado por motivos económicos conforman una población con acceso restricto a los bienes y servicios públicos urbanos y a la propiedad de la vivienda. Este sector reside mayormente en los barrios populares y constituye el grupo social más afectado por la falta de planificación urbana de la ciudad.

Estudiar las estrategias de los migrantes permite ampliar lo que tradicionalmente es considerado como el ámbito político de las migraciones. Ello implica poner en primer plano la especificidad que la condición migrante y la experiencia migratoria imprimen a las prácticas, autorizadas o no, de ciudadanía.

En la construcción de la figura del inmigrante extranjero como el «otro» participan elementos que tienen que ver con la clase social; pero también con la procedencia y con la pertenencia, la etnia y la raza.

Esto hace que el migrante boliviano que vive en barrios populares se encuentre en una doble situación de vulnerabilidad. Quedan por seguir analizando otras categorías que nos acerquen a las redes sociales con las que estas personas cuentan, sus posibilidades de articular con otros, así como las posibilidades que tienen de insertarse en la comunidad como ciudadanos.

Referencias bibliográficas

Ataide, S. (2017) Género, racismo y migraciones para pensar en la movilidad de bolivianos y bolivianas en torno a la actividad hortícola de Salta. [Ponencia] I Jornadas Nacionales Perspectivas e intervenciones en las Ciencias Sociales del NOA: Sociedad, Economía y Salud a Debate. 24, 25 y 26 de agosto de 2017. Facultad de Humanidades, Ciencias Sociales y de la Salud de la Universidad Nacional de Santiago del Estero, Argentina.

Benencia, R. (2012). Participación de los inmigrantes bolivianos en espacios específicos de la producción hortícola en la Argentina. Política y Sociedad, 2012, 49 (1) pp. 163-178 http://dx.doi.org/10.5209/rev_POSO.2012.v49.n1.36521

Briones, C. (Ed.) (2005). Formaciones de alteridad: contextos globales, procesos nacionales y provinciales. En Briones, C. Cartografías Argentinas. Políticas indigenistas y formaciones provinciales de alteridad. Antropofagia.

Cordara, C. y Duarte J. I. (2017). Cómo crecen las ciudades argentinas https://www.cippec.org/wp-content/uploads/2018/11/C%C3%B3mo-crecen-las-ciudades-argentinas-CIPPEC.pdf

Di Virgilio, M. y De Anso, M. (2012). Estrategias habitacionales de familias de sectores populares y medios residentes en el área metropolitana de Buenos Aires (Argentina). Revista de Estudios Sociales 35, pp.158-170. 10.7440/res44.2012.15.

Pollioto, G. (2018) Políticas de uso de suelo y fragmentación urbana caso ciudad de Salta. 3.° Congreso Internacional Vivienda y Ciudad: Debate en Torno a la Nueva Agenda Urbana. Junio de 2018, Córdoba, Argentina.

RENABAP (2017) Base consolidad de información del Registro Nacional de Barrios Populares. Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.


  1. Paula K. Ulivarri

    Perfil académico y profesional: Licenciada en Psicología por la UCASAL. Especialista en Salud Pública y Magister en Salud Pública por la Universidad Nacional de Salta. Docente de cátedras la Licenciatura en Psicología y en la Licenciatura en Trabajo Social UCASAL. Jefa del Departamento de Investigación de la Facultad de Artes y Ciencias y Miembro del Consejo de Investigación de la UCASAL.

    Amelia Clark

    Perfil académico y profesional: Licenciada en Psicología. Maestranda en Gestión Ambiental – UCASAL. Docente de las cátedras Psicología Comunitaria y Prácticas Preprofesionales Socio comunitarias en la Licenciatura en Psicología y de la cátedra Procesos de Cambio Social en la Licenciatura en Gestión Eficiente de la Energía. Investigadora de la Facultad de Artes y Ciencias del área Socio-comunitaria.

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