Cuadernos Universitarios. Publicaciones AcadC)micas de la Universidad CatC3lica de Salta (Argentina), nC:m. 13, 2020
e-ISSN 2250-7132
CC
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Abstract

EspaC1ol

Este trabajo se propone realizar una reflexiC3n acerca de los retos de la universidad catC3lica para cumplir su actual misiC3n educativa a partir de los aportes que efectuC3 al mundo la encC-clica Populorum Progressio, con el concepto de desarrollo humano integral y solidario, y de los lineamientos propuestos en Educar al humanismo solidario. Para construir una B+civilizaciC3n del amorB;. 50 aC1os despuC)s de laB Populorum progressio (CongregaciC3n para la EducaciC3n CatC3lica, 2017). El reto que se presenta a la universidad catC3lica es poner en el centro de la educaciC3n la relaciC3n con la persona concreta y real a travC)s de sus tres funciones sustantivas. Se propone para ello trabajar con lC-neas de reflexiC3n prioritarias, promover la unidad de los conocimientos, el trabajo interdisciplinario y el diC!logo constante con la cultura y las ciencias, generando asC- un proyecto C)tico integral universitario y un modelo pedagC3gico como el de la pedagogC-a de la alteridad, entre otros.

Palabras clave: desarrollo humano integral - humanismo solidario - educaciC3n universitaria catC3lica - alteridad - reflexiC3n

English

This work aims to make a reflection about the Catholic university challenges in order to fulfill its current educational mission based on the contributions made to the world by the encyclical Populorum progressio, with the concept of integral human development and solidarity, and the guidelines proposed in Educating for a Humanism of Solidarity. To Build a B+Civilization of LoveB;. 50 Years After Populorum progressio (Congregation for Catholic Education, 2017). The challenge presented to the Catholic university is to place at the center of education the relationship with the concrete and real person through its three substantive functions. To this end, it proposes to work with priority lines of reflection, promote unity of knowledge, interdisciplinary work and constant dialogue with culture and science, thus generating an integral ethical university project and a pedagogical model such as the pedagogy of otherness, among others.

Keywords: integral human development - Humanism of Solidarity - Catholic university education - otherness - reflection

Ensayo cientC-fico

Citar: Urbina Valor, L. N. (2020). Educar en el humanismo solidario. Los retos para la educaciC3n universitaria catC3lica. Cuadernos Universitarios, 13, pp. 37-48.

IntroducciC3n

Este trabajo se propone realizar una reflexiC3n acerca de los retos de la universidad catC3lica para cumplir su misiC3n educativa en la actualidad; misiC3n expresada en la carta apostC3lica Ex Corde Ecclesiae (Juan Pablo II, 1990) sobre las universidades catC3licas.

Con este propC3sito, se consideran los valiosos aportes que la encC-clica Populorum progressio efectuC3 al mundo, con el concepto de desarrollo humano integral y solidario, de todo el hombre y de todos los hombres; concepto de gran fecundidad a pesar de las variaciones de las condiciones culturales, socioeconC3micas y polC-ticas y en el desarrollo del conocimiento cientC-fico-tC)cnico ocurridas en el mundo desde el momento de su publicaciC3n.

Se consideran, ademC!s, los lineamientos para la educaciC3n propuestas en el documento Educar al humanismo solidario. Para construir una B+civilizaciC3n del amorB;. 50 aC1os despuC)s de laB Populorum progressio (CongregaciC3n para la EducaciC3n CatC3lica [CEC], 2017), que moviliza a las instituciones educativas catC3licas en la generaciC3n de respuestas en el contexto actual.

Con estas premisas, se pretende reflexionar sobre las cuestiones implicadas en la bC:squeda de caminos para realizar la misiC3n educativa encomendada por la Iglesia a las universidades catC3licas, buscando a partir de la antropologC-a cristiana los caminos formativos que permitan dar respuestas al hombre concreto, en las coordenadas actuales, a fin de trazar claras lC-neas de acciC3n y un proyecto educativo consensuado, integral, C)tico, basado en la escucha sincera de la voz del otro; pero con firmes bases en la identidad que le es propia.

Desarrollo humano integral y solidario

La carta encC-clica Populorum progressio, del papa Pablo VI, promulgada el 26 de marzo de 1967, llamaba la atenciC3n sobre el carC!cter mundial que habC-a adquirido la cuestiC3n social, haciendo un llamado a favorecer el desarrollo integral del hombre y el desarrollo solidario de la humanidad a travC)s de acciones concretas.

El desarrollo puede ser entendido de diferentes modos. Entonces, cabe la pregunta: B?cuC!l es el concepto de desarrollo propuesto en la encC-clica? De hecho, no se trata de un concepto basado en lo econC3mico, enfoque tan difundido en la C)poca en que fue escrito este documento. Sino que se trata de aquel que tiene por centro al hombre, que busca que el hombre sea mC!s hombre y que reconoce que B+hacer, conocer, y tener mC!s para ser mC!s: tal es la aspiraciC3n de los hombres de hoyB; (p. 6). Y, por ello, sostiene que el verdadero desarrollo consiste en B+el paso para cada uno y para todos, de condiciones de vida menos humanas a condiciones mC!s humanasB; (p.B 20). Destaca, ademC!s, otro aspecto no menos importante y es que no existe plenitud humana sin Dios como horizonte de sentido, porque la persona estC! llamada a la trascendencia, a lograr su plenitud en Dios. De allC- que en la Populorum progressio se integran la visiC3n humana, ya que el centro es el ser humano, y la visiC3n cristiana, porque no hay verdadera plenitud sin Dios.

Por lo tanto, en la encC-clica se puede notar que el desarrollo, para que sea autC)ntico, necesariamente tiene que ser integral, B+de todo el hombre y de todos los hombresB; (p.B 42). Constituye una vocaciC3n, porque es un llamado que proviene de lo profundo del ser humano, pues existen en C)l potencialidades que debe hacer crecer, fructificar, como ser libre y responsable. A su vez, solo es posible que se realice a sC- mismo superC!ndose; por lo que ese desarrollo tiene que estar abierto a Dios como su fin C:ltimo, para el logro de la plenitud humana.

Esas son las bases para que se pueda hablar de desarrollo humano integral, autC)ntico, y este es el sC3lido fundamento sobre el cual se puede desplegar el desarrollo solidario de la humanidad. Este es el gran aporte que realiza la encC-clica a la reflexiC3n C)tica de su tiempo y de la posteridad.

LC-neas centrales de la propuesta educativa de la Iglesia

Considerando estos conceptos tan importantes de la Populorum progressio, en septiembre de 2017, la CongregaciC3n para la EducaciC3n CatC3lica presentC3 en el Vaticano el documento: Educar al humanismo solidario. Para construir una B+civilizaciC3n del amorB;. 50 aC1os despuC)s de laB Populorum progressio.

En su introducciC3n, seC1ala que nos encontramos ante un proceso de cambio epocal, en el que se pone en evidencia un humanismo decadente, el cual con frecuencia se basa en el paradigma de la indiferencia. Resalta, por ello, la necesidad de que el humanismo solidario sea realmente vivido y testimoniado.

Sostiene que, en estas nuevas condiciones que nos toca vivir, toman especial relevancia las palabras de Benedicto XVI en la carta encC-clicaB Caritas in veritate, respecto a que hoy la cuestiC3n social se torna en una cuestiC3n antropolC3gica; por lo que la educaciC3n en estos tiempos tiene un papel fundamental e impostergable.

A partir de estas premisas, se plantean en el documento las lC-neas centrales de la propuesta educativa de la Iglesia: la humanizaciC3n de la educaciC3n, la cultura del diC!logo, la globalizaciC3n de la esperanza, el logro de una verdadera inclusiC3n y la construcciC3n de redes de cooperaciC3n.

Pero B?quC) significa humanizar la educaciC3n? Significa poner a la persona en el centro de la educaciC3n, considerando que educar es un proceso a travC)s del cual esta puede desarrollar sus actitudes y vocaciC3n, pero en un marco de relaciones dentro de una comunidad viva, unida a un destino comC:n, de modo tal que le permita contribuir a la vocaciC3n de la propia comunidad. Significa, entre otras cosas, que la educaciC3n tiene que estar al servicio del cuerpo social, que ofrece lugares de encuentro y confrontaciC3n, que produce comuniC3n y experiencias de compartir.

En un mundo caracterizado por la multiculturalidad, el documento expresa que se necesita una cultura del diC!logo. Es decir, que el diC!logo se lleve a cabo en un marco C)tico, de libertad e igualdad, con una actitud formativa, con reconocimiento de la dignidad de los interlocutores y con la intenciC3n de construir puentes en la bC:squeda de respuestas. En ese sentido, el humanismo solidario tiene un papel importante en la formaciC3n de ciudadanos dialogantes, en la actitud de encuentro en las diferencias, en un marco de valores que estC) presente en los programas formativos.

No obstante, la misiC3n propia de la educaciC3n al humanismo solidario es la globalizaciC3n de la esperanza. En efecto, se trata de una tarea especC-fica de la educaciC3n cristiana, porque se sitC:a en la dinC!mica de hacer crecer, de dar la vida, germen de esperanza. Es preciso tener en cuenta, en este sentido, que el hombre puede ser redimido por el amor; no por la ciencia. Pero las ciencias, informadas por la caridad, pueden ayudar al hombre a la bC:squeda de sentido. Por eso la necesidad de que la enseC1anza de las ciencias sea efectuada con vistas a la B+conciencia de un universo C)ticoB;.

Precisamente, en el seno de las relaciones educativas, se tiene que enseC1ar el amor cristiano y es a partir de allC- donde se puede desarrollar el bien comC:n e impulsar no solo la realizaciC3n personal, sino tambiC)n la del gC)nero humano.

Globalizar la esperanza es considerar las posibilidades que esta trae, pero tambiC)n la exclusiC3n a que puede llevar; por eso es necesaria una globalizaciC3n con visiC3n y esperanza.

Otra de las grandes metas de la educaciC3n es la inclusiC3n. En este sentido, el documento advierte que hoy conocemos, por el progreso cientC-fico y tC)cnico, que las decisiones que se toman no solo afectan la forma de vida actual, sino tambiC)n la existencia de las personas del futuro (CEC, 2017, p. 21). Se precisa, entonces, expandir los lC-mites de solidaridad y asumir una perspectiva mC!s amplia respecto al bien comC:n, a partir de una concepciC3n C)tica del universo.

Esto plantea una tarea importante a la educaciC3n basada en el humanismo solidario, que consiste en favorecer la construcciC3n de una cultura fundada en una C)tica intergeneracional; y, a la vez, un reto especial para las universidades, ya que a travC)s de sus programas acadC)micos se tendrC-an que desarrollar las competencias necesarias para la toma de decisiones en relaciC3n con la sostenibilidad y con las necesidades de las futuras generaciones.

La inclusiC3n presenta otro reto a la educaciC3n, que consiste en considerar la solidaridad con las generaciones precedentes. Ello demanda la formaciC3n de una conciencia histC3rica, que rescate la conciencia de uniC3n entre las diferentes generaciones y considere que la forma en que nuestros antepasados superaron sus dificultades y desafC-os tambiC)n puede servir para el presente.

La C:ltima meta que subraya la carta es en relaciC3n con las redes de cooperaciC3n. Se plantea la necesidad de generar dinC!micas incluyentes y la socializaciC3n del humanismo solidario a travC)s de redes de cooperaciC3n, donde los actores educativos desarrollen actitudes colaborativas. Hay un llamado especial en relaciC3n con las universidades, a generar investigaciones colectivas en diferentes C!reas del conocimiento, a desarrollar investigaciones que involucran docentes, jC3venes investigadores y estudiantes y redes de cooperaciC3n con otras C!reas no educativas. Esta colaboraciC3n tambiC)n tendrC-a que darse entre las diferentes instituciones acadC)micas nacionales e internacionales, sea de investigaciC3n o de servicio.

Retos de la de la universidad catC3lica para cumplir su misiC3n educativa

Ahora bien, lo expresado por la CongregaciC3n para la EducaciC3n CatC3lica plantea desafC-os insoslayables a las instituciones educativas catC3licas para educar en el humanismo solidario, en un mundo atravesado por cambios sociales, culturales, polC-ticos, econC3micos, medioambientales, y en donde incluso se discute la idea de lo humano.

La universidad catC3lica B+mantiene con la Iglesia una vinculaciC3n, que es esencial para su identidad institucionalB; (Ex Corde Ecclesiae [ECE], n.B0 27). Y la B+misiC3n fundamental de la universidad es la constante bC:squeda de la verdad mediante la investigaciC3n, la conservaciC3n y la comunicaciC3n del saber para el bien de la sociedadB; (ECE, n.B0 30).

De acuerdo con la Ex Corde Ecclesiae, la finalidad del quehacer de las instituciones universitarias catC3licas es lograr una presencia pC:blica, continua y universal del pensamiento cristiano en todo esfuerzo tendiente a promover la cultura superior.

La universidad catC3lica estC! llamada a asumir los grandes retos para cumplir con su misiC3n especC-fica y para poder aportar al mundo actual a partir de una educaciC3n basada en la perspectiva del humanismo integral y solidario, en la construcciC3n de la B+civilizaciC3n del amorB;.

La pregunta que surge, entonces, es B?cC3mo llevar a cabo el humanismo integral y solidario desde la universidad? B?De quC) modo esta podrC-a contribuir al logro de un desarrollo humano integral, armC3nico, orientado, que responda a las necesidades sin generar desequilibrios?

Si partimos de una visiC3n de la universidad con una perspectiva basada en un fuerte compromiso con el desarrollo humano bentendido como desarrollo integral y solidariob una cuestiC3n a clarificar como comunidad es cuC!l es el futuro que se desea para la humanidad, para poder proyectar y orientar una educaciC3n posible.

En relaciC3n a esto C:ltimo, es interesante rescatar el pensamiento del filC3sofo Jacques Maritain, quien destaca la necesidad de ser consecuentes con las nuevas condiciones histC3ricas, conservando los principios de una civilizaciC3n que sea vitalmente cristiana, pero traducida a las nuevas condiciones. De acuerdo con ello, el humanismo de hoy tendrC-a que centrarse en la B+rehabilitaciC3n de la criatura en DiosB; (Maritain, 1999, p. 104)2.

Partimos, entonces, del reconocimiento que existen en el mundo transformaciones que alcanzan diversas dimensiones y que exigen anC!lisis y clarificaciC3n. Entre ellas se encuentran los cambios en las identidades individuales y sociales, producidos por las tecnologC-as del cuerpo y del yo, las desestructuraciones culturales y las biotecnologC-as, las nuevas ideas acerca del cosmos, la naturaleza y los lC-mites (o su ausencia) del conocimiento cientC-fico y de la tecnologC-a.

Los procesos de cambio presentan tambiC)n aspectos ambiguos, como la tendencia a la mundializaciC3n y el resurgimiento de nacionalismos y racismos, el crecimiento econC3mico y la marginaciC3n social. Nos encontramos con la lC3gica de un modelo economicista (un orden mundial basado en un sistema econC3mico mundial), un modelo de desarrollo C:nico, un proceso de globalizaciC3n tecnolC3gico y cultural, que privilegia comportamientos como la posesiC3n, la acumulaciC3n, el individualismo, con el consiguiente empobrecimiento de la existencia y la subvaluaciC3n de las dimensiones afectivas, estC)ticas, C)ticas y las espirituales en general.

Hoy tambiC)n es posible conocer muchas de las consecuencias positivas o negativas que el obrar humano podrC-a tener para la humanidad presente y las generaciones futuras. Todo esto requiere repensar la realidad, ya sea en sus valores e ideas, como en las repercusiones que estas tienen en los aspectos sociales, econC3micos, polC-ticos, y medioambientales de diferente signo que estC!n presentes e influyen en la forma de vida de todos los pueblos.

En los momentos actuales de la humanidad, las relaciones con el otro se ven signadas por sentimientos y experiencias de hostilidad, por el aislamiento y la soledad y el debilitamiento de vC-nculos reales y desinteresados. Aparecen los resentimientos y la desconfianza entre grupos, las rivalidades y agresiones y la dificultad de las relaciones interculturales.

Por ello, la universidad como comunidad B+en salidaB; tiene un quehacer impostergable: promover la reflexiC3n sobre las grandes cuestiones que enfrenta la humanidad B+atreviC)ndose a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del EvangelioB; (Evangelii gaudium, n.B0 20), en un diC!logo permanente con la realidad; pues, como instituciC3n formadora, es el C!mbito privilegiado para generar las propuestas que reclama el mundo actual, que ayuden al hombre a entender esa realidad y a saber responder a los retos que esta le plantea, contribuyendo a su crecimiento hacia una responsabilidad comC:n por el bien de todos.

Especialmente en las universidades catC3licas se hace indispensable considerar la existencia de la tensiC3n dialC)ctica entre cultura y cristianismo. Por tal motivo, serC! necesario promover un diC!logo fecundo entre fe y cultura, entre revelaciC3n y problemas humanos; ya que esto permitirC! que se generen respuestas que sean respetuosas y coherentes con la dignidad humana y que estC)n en sintonC-a con los valores del Evangelio.

Se precisa entonces que, desde las instituciones acadC)micas, se trabaje por una cultura de la solidaridad, que contribuya a una vida mC!s digna, coadyuvando a la eliminaciC3n de la pobreza y de los problemas humanos que ella acarrea; de manera comprometida en la consecuciC3n de una mayor justicia social, luchando para cambiar los sistemas sociales basados en el egoC-smo y no en el altruismo; denunciando aquellas lC3gicas de justificaciC3n con las que se intenta legitimar las desigualdades sociales.

Otro de los grandes desafC-os a afrontar es, justamente, la diversidad de informaciC3n, de opiniones y de posiciones que ofrecen las culturas y las nuevas tecnologC-as.

La universidad deberC! marcar rumbos, mostrar caminos posibles en ese B+aprender a serB;; porque le toca actuar en un mundo marcado por la tendencia al B+tener mC!sB;, donde se privilegia frecuentemente una visiC3n materialista y fragmentada de la realidad y que anula el concepto de verdad absoluta y universal bsupuesto posmodernob, sosteniendo que cualquier mirada de la realidad posee el mismo crC)dito. TendrC! que evitar toda forma de deshumanizaciC3n, en una cultura con grandes contradicciones, donde a menudo surgen posiciones que, bajo la apariencia de la defensa de derechos, tienden a desvalorizar al ser humano, tratC!ndolo como un objeto.

LC-neas o propuestas de acciC3n posibles

Una de las formas que se propone para que la universidad catC3lica cumpla con esta tarea es generar B+lC-neas de reflexiC3n prioritariasB; que atraviesen sus funciones propias, estableciendo un diC!logo constante y fecundo con la cultura y las ciencias; considerando la necesidad de ir formando un liderazgo intelectual en esos C!mbitos.

Las lC-neas definidas institucionalmente como ejes, como fruto de la reflexiC3n conjunta, deberC-an referirse a cuestiones prioritarias y que no son posibles de soslayar; tales como la relaciC3n de la ciencia y la tecnologC-a con la vida humana, la degradaciC3n del medio ambiente natural y humano, la manipulaciC3n genC)tica, las problemC!ticas de la vida social, de C-ndole local, regional o humana, en general, entre otras. El objeto serC-a promover la reflexiC3n, la investigaciC3n y la acciC3n, asC- como un modo de pensar y de sentir que implique disposiciC3n para el encuentro con el otro, la tolerancia, la empatC-a; denunciando aquellas actitudes contrarias a la consideraciC3n de la condiciC3n humana y a una convivencia armoniosa.

Estas lC-neas de reflexiC3n prioritarias tendrC-an que ser incorporadas y estar presentes tanto en los programas de estudio de la formaciC3n de grado y posgrado como en los proyectos de tesis, en jornadas y diferentes propuestas acadC)micas, en distintos foros y C!mbitos de discusiC3n, ya sea hacia dentro de la universidad como hacia la comunidad. Y, ademC!s, tendrC-an que trabajarse en los proyectos de investigaciC3n, preferentemente interdisciplinarios, cuyos resultados generen conocimiento y abran propuestas. SerC-a preciso que estos involucren a docentes y alumnos, dando lugar a redes cooperativas, en las que participen miembros de diferentes universidades, nacionales e internacionales. Asimismo, serC-a preciso que se convocara a participar en proyectos compartidos a distintos sectores de la comunidad, para buscar respuestas en un marco C)tico a las profundas cuestiones que atraviesan a la sociedad, con los parC!metros del respeto, la justicia, la solidaridad y la responsabilidad en relaciC3n a las actuales y futuras generaciones.

Frente a la diversidad de informaciC3n, de opiniones y de posiciones que presentan las nuevas tecnologC-as, se torna imprescindible que se habiliten ciertos espacios de diC!logo y discusiC3n que posibiliten una manera de acercarse al conocimiento, una visiC3n de la realidad, una forma de construir saberes y actitudes, de producir y transformar; que permitan e impulsen la generaciC3n de proyectos individuales y colectivos que surjan en el seno la universidad o que sean promovidos por ella.

Pero tambiC)n es necesario lograr la integraciC3n del saber, pues se tiene que tener en claro que B+repensar la educaciC3n significa, ante todo, promover la unidad de los conocimientos como antC-doto a la fragmentaciC3n y al panorama sociocultural desintegradoB; (Zani, 2019). La integraciC3n del saber no consiste en sostener una posiciC3n eclC)ctica. Lejos de ello, implica que la comunidad universitaria asuma la bC:squeda de la unidad del conocimiento y de la verdad, haciC)ndose presente en sus funciones sustantivas. Por eso, tambiC)n es importante propiciar el diC!logo fe-razC3n, considerando la B+inculturaciC3n de la fe y la evangelizaciC3n de las culturasB; (Versaldi, 2017, p. 19).

Desde la funciC3n de la docencia bsin excluir las otras funcionesb, una de las tareas primordiales serC! B+enseC1ar a pensarB;, para formar personas autC3nomas, con sentido crC-tico y conciencia social, que puedan tomar decisiones prudentes y manifestar coherencia entre el pensamiento y la acciC3n, para asC- ser capaces de contribuir a la transformaciC3n creativa de la sociedad. Esto significa, entre otras cosas, enseC1ar a asumir la defensa de la dignidad de la persona y su desarrollo y a practicar dicha defensa con acciones especC-ficas.

En esa lC-nea, una preocupaciC3n primordial de la universidad para avanzar en humanidad, en este hacerse mC!s humano, serC-a generar tanto una especial sensibilidad hacia la situaciC3n personal del ser humano concreto, considerando sus sufrimientos fC-sicos y morales, sus sentimientos, ilusiones y esperanzas, como tambiC)n una sensibilidad para identificar tendencias sociales y de cualquier C-ndole que atenten contra el bien de las personas. La incorporaciC3n de un centro de asesorC-a psicolC3gica o de conversatorios sobre temas especC-ficos son algunas de las acciones posibles en este C!mbito, ademC!s del trabajo de la pastoral universitaria y de la coordinaciC3n de espiritualidad.

Pensar la formaciC3n universitaria implica no solo pensar un plan de estudios, la elaboraciC3n de la currC-cula, sino tambiC)n considerar quC) tipo de relaciC3n tendrC-a que establecerse entre docente y alumno para que se pueda hacer efectiva la enseC1anza. EnseC1ar es B+un acto de transmisiC3n cultural con intenciones sociales y opciones de valorB; (Davini, 2008, p. 17); donde quien enseC1a trata de transmitir un saber, una prC!ctica considerada culturalmente vC!lida, que ayude al desarrollo de las personas, a la formaciC3n de buenos ciudadanos y que sea valiosa desde un punto de vista C)tico. En este sentido, siempre la enseC1anza responde a intenciones y es una acciC3n conscientemente dirigida para que alguien aprenda algo. Por ello, no pueden entrar en contradicciC3n los propC3sitos explC-citos del docente y el modo en que enseC1a.

Tiene especial significaciC3n, desde esta perspectiva, el diC!logo con los jC3venes estudiantes, que no consiste solo en un intercambio de ideas sino tambiC)n en un B+intercambio de donesB; (Juan Pablo II, 1995), donde el docente es capaz de unir a la verdad que enseC1a B+el testimonio de su vida, en C-ntima relaciC3n con el saber que enseC1aB; (Bergoglio, 2008). Y, como expresa la CongregaciC3n para la EducaciC3n CatC3lica, B+los profesores tienen muchas responsabilidades y su compromiso debe transformarse cada vez mC!s en una acciC3n real, creativa e inclusivaB; (CEC, 2020).

Por lo dicho, y puesto que educar es transmitir esperanzas, afectos, convicciones, es preciso que todos los integrantes de la comunidad universitaria estC)n involucrados en esta tarea. Y el mensaje de esperanza tiene que ser transmitido tanto por la razC3n como por la acciC3n, apoyado por la autenticidad y la coherencia en la propia vida. No es posible la neutralidad, se requieren convicciC3n y un compromiso personal profundo con estos valores.

Justamente, en relaciC3n con este aspecto, la reciente Carta circular a las escuelas, universidades e instituciones educativas, de la CongregaciC3n para la EducaciC3n CatC3lica, expresa que B+las relaciones interpersonales constituyen el `lugarb donde la transdisciplinariedad y la interdisciplinariedad emergen como criterios culturales fundamentales para frenar los riesgos de fragmentaciC3n y desintegraciC3n del conocimientoB; y, tambiC)n, el lugar de B+la apertura de este mismo conocimiento a la luz de la RevelaciC3nB; (CEC, 2020).

Es digna de considerar tambiC)n la necesaria construcciC3n de un B+modelo pedagC3gicoB;, que contribuya al diseC1o de intencionalidades educativas con base en la pregunta por los fines constitutivos del fenC3meno educativo, para responder mejor a las exigencias C)ticas originarias de la educaciC3n. Si consideramos que B+toda actividad educativa, ya sea explC-cita o mC!s veladamente, se orienta hacia unos fines concretos que tienen que ver con un determinado modelo de hombre y de sociedad al que se pretende aspirarB; (MC-nguez, Romero y PedreC1o, 2016, pp. 164-165), se requiere hacer explC-cita esa concepciC3n de base.

Ese modelo pedagC3gico podrC-a basarse, por ejemplo, en el aporte de la filosofC-a de Emmanuel Levinas, que permite la reflexiC3n sobre una B+C)tica de la educaciC3nB;3. Levinas sostiene que lo que define al hombre no es el saber sino el amor a los demC!s. Desde su postura, realiza una crC-tica al humanismo occidental, proponiendo el humanismo del otro, que se fundamenta en la responsabilidad absoluta por el otro. AsC-, el otro tiene una primacC-a monumental ante el yo (mismo), teniendo presente que la subjetividad se construye desde la alteridad, como ser-para-el-otro; y lo que llamamos B+rostroB; es el modo por el que se me presenta el otro y B+el acceso al rostro es, de entrada, C)ticoB; (Levinas, 2000, p. 71). El planteo filosC3fico de Levinas ha dado lugar a una B+pedagogC-a de la alteridadB;, que centra su reflexiC3n en la comprensiC3n del ser humano y en la idea de alteridad, en la experiencia y el testimonio del educador, constituyC)ndose en una pedagogC-a testimonial donde B+nada estC! establecido de antemanoB; (Ortega, 2016, p. 259).

Especial valor posee el saber C)tico, para este tipo de educaciC3n, como orientaciC3n y guC-a de la responsabilidad personal y del vivir social, que se nutre de la esencia C)tica individual y de la comunidad acadC)mica. Solo una genuina instancia C)tica puede favorecer la individuaciC3n de la verdadera felicidad hacia la cual cada persona tiende, sostenida por una sC3lida vida espiritual con compromiso comunitario.

SerC! preciso, entonces, buscar la consolidaciC3n en la universidad de un B+proyecto C)tico integralB;, que abarque todos los componentes de la comunidad educativa y en relaciC3n con la sociedad, impulsando conductas que sean coherentes con el ideario de la universidad, basado en un profundo respeto por la dignidad humana y en una cultura de la solidaridad. Este proyecto deberC-a orientar todos los procesos decisorios que se tomen, las soluciones que se propongan y los retos que encare la universidad.

El desarrollo humano integral y solidario exige a la universidad la tarea de la preservaciC3n de los valores de las culturas locales, a travC)s de la promociC3n y el fortalecimiento de las diferentes expresiones culturales, ofreciendo diversas oportunidades formativas, suscitando el encuentro, la convivencia y el intercambio. En este sentido, se requiere bregar por el cuidado del medioambiente, tan amenazado en la C)poca actual; porque como dice el Papa Francisco, B+el ambiente natural y el ambiente humano se degradan juntos, y no podremos afrontar adecuadamente la degradaciC3n ambiental si no prestamos atenciC3n a causas que tienen que ver con la degradaciC3n humana y socialB; (papa Francisco, 2015, p. 48). Es preciso entonces enfrentar el deterioro de la B+casa comC:nB;, levantando la voz para hacerse escuchar y encontrar las vC-as para evitar daC1os y solucionar problemas, en bC:squeda de la B+conversiC3n ecolC3gicaB;.

TambiC)n la universidad debe trabajar por el reconocimiento del valor del patrimonio natural e histC3rico-cultural (material e inmaterial), en el que se generan y activan nexos de identidad, frente al sincretismo cultural producido por la globalizaciC3n; en el rescate del saber y de las experiencias de un pueblo, que pueden resultar enriquecedoras y aportar soluciones a las cuestiones y realidades que lo afligen. AsC-, se puede actualizar el pacto educativo entre generaciones.

Por C:ltimo, para influir en la cultura son importantes ademC!s otro tipo de acciones concretas: la participaciC3n en los C!mbitos donde se toman decisiones, se diseC1an planes o se elaboran leyes y en las instancias de generaciC3n de corrientes de opiniC3n.

Estas son algunas propuestas para enfrentar los desafC-os que le caben a la universidad catC3lica, en esa bC:squeda del desarrollo humano integral y solidario, de la armonC-a del ser humano con el universo y su apertura a Dios creador.

Conclusiones

En este trabajo se presentaron algunos esbozos acerca de formas posibles en que podrC-an encauzarse estos desafC-os de educar al humanismo solidario. Somos conscientes de que el reto de la universidad catC3lica en el mundo de hoy reviste complejidad; sin embargo, tiene que asumir el reto de educar al humanismo solidario, poniendo en el centro de la educaciC3n la relaciC3n con la persona concreta y real, basC!ndose en una visiC3n a la vez humana y cristiana de la realidad.

Esto significa que, desde sus funciones sustantivas, la universidad trate de:

  • Generar en la universidad B+lC-neas de reflexiC3n prioritariasB; para propiciar la consideraciC3n de puntos de vista, argumentaciones y propuestas que alimenten la reflexiC3n individual y que promuevan el debate colectivo y la investigaciC3n sobre problemC!ticas actuales en la bC:squeda de lograr una transformaciC3n de aquellas realidades que lo ameritan. Se considera necesario que esas lC-neas de reflexiC3n prioritarias atraviesen las funciones sustantivas de la universidad, a la vez que se conformen redes de cooperaciC3n entre integrantes de la comunidad universitaria, y con otras universidades y sectores de la sociedad.

  • Asumir un diC!logo con las ciencias y con las diversas culturas, considerando los principios del cristianismo, pero aplicados a las nuevas condiciones que nos tocan en estos tiempos y en la bC:squeda de una trascendencia que no sea solo horizontal, que termine en una inmanencia en el mismo horizonte humano, sino tambiC)n de una trascendencia vertical, en una apertura a Dios.

  • Promover la reflexiC3n, la toma de conciencia y la responsabilidad personal y comunitaria, en la construcciC3n de una convivencia y un destino compartido; por lo que es importante lograr un B+liderazgo intelectualB;.

  • Bregar por la integraciC3n del saber, a travC)s de la superaciC3n de visiones individualistas y estrechas de la realidad, frente a la visiC3n fragmentaria del saber, basada a su vez en una visiC3n fragmentaria de la realidad. En este sentido, se propone el trabajo interdisciplinario en las tres funciones de la universidad y, a la vez, promover en la comunidad universitaria y en su contexto una actitud de diC!logo para la soluciC3n de los problemas mC!s acuciantes, desarrollando compromiso con la comunidad y el contexto local. Esto sin dejar de generar tambiC)n una especial sensibilidad hacia la situaciC3n personal del ser humano concreto, para lo que serC-a conveniente la creaciC3n de un centro de asesorC-a psicolC3gica, de conversatorios sobre temas especC-ficos, ademC!s de las acciones de la pastoral universitaria o de la coordinaciC3n de espiritualidad.

  • Promover la B+jerarquizaciC3n de la C)ticaB; como eje formativo en todo programa de estudio, pero ademC!s en las propias prC!cticas universitarias, atravesando todas las dimensiones de la universidad; ya que esta proporciona el modelo o guC-a de conducta para el desarrollo de valores personales y sociales. Por eso es importante ir avanzando en un proyecto C)tico integral universitario, para fijar valores rectores en la toma de decisiones en la universidad.

  • Suscitar un modelo pedagC3gico que considere central las relaciones educador-educando, el encuentro con el otro, enraizado en sus circunstancias socio-histC3ricas; ya que posibilita el crecimiento de las personas en su relaciC3n con las demC!s en forma comunitaria. Por eso se propone la pedagogC-a de la alteridad, que centra su reflexiC3n en la comprensiC3n del ser humano y en la idea de alteridad, en la experiencia y el testimonio del educador.

  • Preservar los valores de las culturas locales, cuidando el ambiente natural y humano, rescatando los saberes y experiencias de un pueblo, actualizando el pacto educativo intergeneracional.

  • Impulsar acciones a travC)s de la participaciC3n en los C!mbitos donde se toman decisiones, se diseC1an planes o se elaboran leyes y en las instancias de generaciC3n de corrientes de opiniC3n.

Queda mucho aC:n por considerar. Pero lo fundamental para poder promover un autC)ntico humanismo, un humanismo integral, trascendente y abierto a Dios, es tener presente como comunidad educativa y como instituciC3n acadC)mica que no se puede avanzar en un verdadero proyecto de ese tipo sin el esclarecimiento acerca de quC) desarrollo se quiere lograr, sin un planteo profundo acerca del tipo de sociedad que se desea construir y al servicio de quC) tipo de persona, para luego conducir las fuerzas institucionales en ese sentido.

Referencias bibliogrC!ficas

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  1. Universidad CatC3lica de Salta (UCASAL). Profesora de FilosofC-a y Licenciada en PsicopedagogC-a. Se desempeC1a como jefa del Departamento de FilosofC-a y C tica del Vicerrectorado de FormaciC3n. Es profesora de C tica Profesional y de Responsabilidad Social en carreras de la UCASAL. Ha integrado equipos de investigaciC3n del C!rea de la C)tica y ha dictado cursos en relaciC3n a esa disciplina y a la responsabilidad social empresarial. Se desempeC1C3 en comisiones como la de C tica Aplicada y la de Responsabilidad Social Universitaria. lurbina@ucasal.edu.arb)

  2. Idelfonso Camacho explica, en su artC-culo B+Populorum progressio: desarrollo integral y humanismo cristianoB;, que para Maritain la construcciC3n de la ciudad temporal no constituye una obra divina que el hombre tiene que realizar en la Tierra, sino que se trata de una obra humana a realizar en la Tierra con sus propios medios y su trabajo, bajo la inspiraciC3n del amor. Este es el humanismo integral o teocC)ntrico, cuyas caracterC-sticas son opuestas al liberalismo o al humanismo antropocC)ntrico. b)

  3. Las ideas de Levinas dieron lugar al planteo de una pedagogC-a de la alteridad, una de cuyas direcciones asume la cuestiC3n del otro como eje C)tico fundamental en el proceso educativo, donde la relaciC3n educador-educando se funda en la acogida y la responsabilidad comC:n como base de una educaciC3n en valores en relaciC3n con el contexto en que se inscribe. b)

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