Teks del Sud.
Revista científica de arquitectura, paisaje, patrimonio y urbanismo
FAU UCASAL - e-ISSN 2684-0375
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Resumen

Texto introductorio elaborado por el editor de la Revista, en el que se comenta la temática general del número en cuestión y la relación de los textos publicados con el mismo.

Palabras clave: Infraestructura, ecología, paisaje, cambio climático, territorio

Abstract

Introductory text prepared by the journal’s editor, in which the general theme of the issue in question and the relationship of the texts published with it are discussed.

Key words: Architecture, planetarity, infrastructure, landscape

Editorial

Citar: Brina, L. (2021). Editorial. En Teks del Sud, 3. 8-12. Salta, Argentina: EUCASA

Introducción

Pre-pandémico, pandémico, post-pandémico: Antes, durante y, con cierto optimismo, después. Si solo comprender lo que en la actualidad ocurre a nivel mundial mientras estamos inmersos en esta hecatombe planetaria acelerada por el virus COVID-19 requiere una capacidad de síntesis y una sensibilidad formidables, imaginémonos por un momento cuán difícil sería predecir lo que sucederá en los años venideros, aquel esperado momento en el que tal vez tengamos la posibilidad de decir la palabra ‘postpandemia’. Para complicar un poco más las cosas, tampoco podríamos afirmar que los tiempos pasados han sido mejores, dado que las narrativas, los recuerdos y memorias de aquel pasado se encuentran en un estado líquido debido a los cambios dramáticos y veloces que debemos enfrentar diariamente a nivel personal, colectivo, y profesional.

Aquellos y aquellas que buscan certezas encontrarán la siguiente afirmación bastante certera, aunque de ningún modo tranquilizadora: no hay un sitio original al cual las cosas retornarán. Al fin y al cabo, la historia, sea esta humana, natural o geológica, ha tratado siempre sobre transformación, transición y circulación. La ductilidad y la creciente complejidad de los escenarios socioeconómicos y climático-ambientales requiere que nuestra agenda disciplinar anteponga la pregunta sobre cómo nuestra experticia, el proyecto, pueda contribuir a convivir con la condición de crisis concurrentes, así como también a cómo superarlas. En vez de ofrecer resistencia, oposición o negación, o incluso una actitud de conquista sobre los constituyentes de estas crisis, tal vez debamos abrazar la idea de practicar con el problema, con la mutabilidad y la transformación, entendiendo las implicancias sistémicas de las topologías dentro de las que nuestro modo de vida contemporáneo pertenece.

La polidimensionalidad de los riesgos hace que la misma idea de crisis sea inadecuada, requiriéndose una metamorfosis de los modos en los que practicamos e investigamos en arquitectura hacia lo que Donna Haraway (2016) define como simpoiesis, una práctica co-creativa, un hacer las cosas juntos. A través de este lente, la práctica proyectual emergería de complejas colusiones entre humanos y no-humanos, sean estos virus, políticas, flora y fauna, urbanizaciones, etc.

La transformación del hábitat natural y cultural ante escenarios críticos posiciona a los arquitectos como posibilitadores transitivos, es decir, como actantes dotados de un tipo específico de agencia que participan en relevos decisionales, movilizan diversos tipos de recursos provenientes de igualmente diversas fuentes, las cuales articula en objetos técnicos experienciales. Estos objetos direccionan la transformación del planeta, sus paisajes, infraestructuras y entornos construidos hacia agendas culturales, políticas y disciplinares específicas. Tanto los modos en los cuales esta síntesis tiene lugar así como sus objetivos, naturalmente, son dominios disputados en los que esta transitividad simpoiética puede ocurrir en vistas de la desaparición de los peligros socio-ecológicos que impactan en la salud y el bienestar humano… o en vistas de su perpetuación. Al fin y al cabo, la pandemia nos muestra que la resiliencia y la sustentabilidad planetaria no están dadas de antemano, mucho menos que los practicantes estén trabajando en pos de ello.

Es precisamente por ello que este número de Teks del Sud se focalizará en el concepto de transitividad, o la habilidad no solo de nosotros practicantes sino también de ciudades, territorios, arquitecturas, e incluso del planeta de sentir, aprehender, sintetizar, actuar, reorientar, y ser transformado por procesos otros ¿Que se canaliza? ¿Cómo se lo hace? ¿Qué se está promoviendo o previniendo que suceda? ¿Dónde y cómo se posicionan nuestras prácticas, discursos y producciones? ¿Hacia qué fines? ¿Cuál es la cadena decisional en la que se opera, y cómo está loopea en nosotros?

Animamos a arquitectos, urbanistas, paisajistas y hacedores del hábitat a escribir sobre estas y otras aún más interesantes y provocativas preguntas. Los siguientes tópicos pueden ser un punto de inicio en ese sentido.

Líneas temáticas

Materialidades transitivas

Un primer paso para el reposicionamiento de la arquitectura y el urbanismo dentro de un ámbito de acción ampliado es dar cuenta de que ciertos fenómenos económicos globalizatorios conllevan a acentuar la inequidad urbana, cultural y social, y a la degradación ecológica. Un segundo paso, pues, sería comprender que el impacto antropogénico juega un rol fundamental en los flujos materiales y energéticos que afectan al metabolismo planetario. En este sentido Robert Pietrusko (2020) define al metabolismo planetario como el “proceso de circulación y transformación de materia y energía a escala planetaria”. Enfatizando en lo transitivo e insistiendo en la socialmente movilizada materialidad de la vida, esta definición comprende al metabolismo y la circulación como puntos de entrada para abordar “ontologías del presente que demanden arqueologías del futuro” (Jameson, 2002: 215). Por lo tanto, es a través de estas transformaciones interconectadas pero controvertidas de procesos metabólicos previos cristalizados por la extracción y explotación, devenidas en futuros alternativos y emergentes, que podremos redirigir esas relaciones metabólicas entre agentes humanos y no humanos cuyas fricciones generan desbalances ecológicos, sociales, y económicos.

La pandemia del virus COVID-19 produjo un sentido de expansión de planetariedad y una interrelación más clara entre lo local y lo global, al punto en que grandes segmentos de la población ahora comienzan de a poco a dar cuenta sobre cómo ciertos fenómenos inmediatos, pero también planetarios afectan su cotidianeidad. El aire, por ejemplo, es un sistema informacional e infraestructural, y como tal está sujeto al diseño y la disputa. Este engloba la microescala de las consecuencias epidemiológicas del aire compartido y la ventilación en espacios cerrados tales como restaurantes u oficinas. A mayor escala, es el contenedor de las emisiones de gases de efecto invernadero que, si bien son principalmente producidas en lo que se denomina el Norte global, son distribuidas equitativamente en toda la atmósfera, por lo tanto, perjudicando al Sur global.

Estamos migrando desde una realidad hecha de cosas a una caracterizada por relaciones. La vieja distinción entre sociedad y naturaleza está siendo reemplazada por un proceso agónico de composición entre agentes humanos y no-humanos, todos clamando por reconocimiento. Esta transición conceptual y esta habilidad aumentada de pensamiento abstracto alrededor de la concretitud de nuestra realidad material requiere que arquitectos y planificadores desarrollen estrategias de proyecto más robustas y holísticas, capaces de conectar los puntos entre las escalas arquitectónicas, urbanas y planetarias, sin tener en cuenta los límites administrativos preestablecidos. Los especialistas del hábitat, en tanto posibilitadores transitivos de la transformación organizacional y material del mundo, migran del objeto al campo y de éste a la ecología planetaria, entendiéndose por ecología al modo de entender interacciones materiales evolutivas y relaciones metabólicas, en tanto proceso de producción y transmutación de formas en un contexto de interrelación que excluye toda distinción absoluta. Estas formaciones (ciudades, paisajes, arquitecturas, objetos, excedentes) son expresiones de un continuo de materia y energía que se coagula, estratifica, y a veces se solidifica.

Este tópico invita a los contribuyentes a reimaginar el rol de la arquitectura y el urbanismo dentro de la complejidad de cascadas tróficas (esto es, releves decisionales, cadenas de abastecimiento, orquestaciones, y dinámicas), sus variables constantes y las posiciones que permanecerán abiertas sobre las que los practicantes de disciplinas relacionadas al hábitat puedan operar. Es una invitación a investigar sobre cómo la materia es mediada y mediatizada, y como dichos canales de mediación pueden resultar en escenarios futuros diferentes.

Procesos urbanizatorios transitivos

La transitividad urbana comprende la pregunta sobre hacia dónde deben ir las ciudades y cómo. Implica identificar, describir, e incluso proponer cómo estructuras productivas insostenibles de consumo energético y de recursos, desechos sólidos, líquidos y gaseosos pueden ser reorganizados, tanto dentro del contexto urbano como a través de su cadena de producción y abastecimiento (ergo, a lo largo y ancho del planeta).

Las ciudades han de ser entendidas como ensamblajes complejos de interfaces que albergan heterogeneidad cultural y biodiversidad dentro de los confines materiales de sus asentamientos, a través de la reificación de decisiones previamente tomadas en formas arquitectónicas e infraestructurales. Naturalmente, estas formas promueven o impiden, de forma no-lineal, el cumplimiento de funciones y programas específicos que podrían contribuir al desarrollo y el bienestar de sus usuarios y habitantes. En este sentido, puede que lleguemos a la conclusión de que ciertas configuraciones urbanas y ciertos procesos urbanizatorios pertenecen a estadios anteriores del desarrollo humano, y como tales deben ser reencuadrados.

Las dinámicas de expansión desigual y la efervescencia de ciertos procesos urbanizatorios de largo plazo (tales como los que vinculan los centros urbanos con lo que Brenner llama paisajes operacionales) y de corto plazo (tales como el abandono de los downtowns durante los distintos confinamientos y el auge del trabajo remoto) pueden estar alertándonos de que las ciudades estén transicionando hacia lógicas de encendido/apagado, en las que partes de la ciudad se activen a demanda por cierto período de tiempo. Una de las preguntas que se desprende de esto es cómo esta activación/desactivación es controlada y planificada, qué sectores y programas urbano-arquitectónicos han de ser considerados esenciales o estratégicos (por ejemplo, frente a otra crisis o emergencia), qué puede ser temporal o permanentemente cerrado, cómo sería posible lograr un consenso al respecto, y cuáles son las configuraciones arquitectónicas, urbanas y territoriales requeridas para cumplimentar dichos protocolos.

Formas arquitectónicas transitivas

Según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático en su sexto reporte evaluativo (2020), las emisiones de GEI correspondientes al sector de la construcción ascienden a un 6% del total. Adicionalmente, Climate Watch señala que el uso energético en construcciones implica un 18% del total de emisiones mundiales. La conclusión es simple: debemos superar el paradigma formal intensivo en GEI si pretendemos lograr neutralidad climática para mediados del siglo XXI. Para lograrlo, arquitectos y urbanistas deben adoptar estrategias de diseño que, junto con el desempeño funcional eficiente, contemplen el flujo circular de materia y energía que los entornos construidos canalizan.

Este ítem solicita a los contribuyentes a presentar estrategias de diseño y construcción innovativas, que permitan mejorar los sistemas productivos y su eficiencia energética, optimicen el uso de materiales, reduzcan los residuos que generan en su vida operativa y en su construcción. Invita a que reflexionen sobre los tres principios fundamentales de la economía circular, establecidos por la E. MacArthur Foundation (2013): diseñar los desechos y la polución (estrategias de diseño circular), mantener los materiales y productos en uso (innovación en procesos, extensión del ciclo de vida, remanufacturación, upcycling), y regenerar los sistemas naturales explotados (innovación urbana, uso eficiente y responsable del patrimonio material e inmaterial). Adicionalmente, dado que el cambio climático y el diseño para la resiliencia implica pensar y actuar en escalas de tiempo mucho mayores que la vida de los individuos, las contribuciones en torno a las formas de perpetuación de la vida del entorno construido son bienvenidas. Buscamos recibir artículos sobre cómo, proviniendo desde la Tierra, lo que se construye vuelve a la Tierra nuevamente, cómo se transforma, cómo su ciclo de vida se supone se extenderá de un modo planificado, y cómo resiliencia, sustentabilidad y desensamblaje pueden contribuir a la emergencia de un paradigma formal alternativo para la arquitectura, el paisaje, y la ciudad.

Procesos proyectuales transitivos

Citando a Bratton (2019), “la inteligencia se rehace a sí misma al rehacer el planeta. Su talento específico para la autoorganización basada en abstracciones comunicables y mediaciones técnicas no es solo algo que ha sucedido en el planeta: es algo que el planeta hace”. En este sentido, la relación del sujeto con el todo es entendida no tanto en términos del humano versus las dinámicas planetarias, sino como una en la que el primero es entendido como un médium, una suerte de vector de transmisión. Este cambio en la filosofía de diseño requiere un subsecuente cambio desde el diseño centrado en el humano hacia uno consistente en el diseño del humano y del mundo. Como dice Wigley (2018), “la práctica [proyectual] es siempre en definitiva sobre sobre diseñar al humano mismo a través de diseñar sus varios exoesqueletos, imaginarios, y anestéticas”.

En este sentido, solicitamos a los contribuyentes a explicar, describir, mostrar y proponer acercamientos alternativos al proyecto, que vayan más allá de los modos de práctica centrados en el humano, y hacia un acercamiento más tangencial a la configuración del mundo (por lo tanto, de sus habitantes). Se invita a los colaboradores a arrojar luz sobre qué estrategias, herramientas y marcos conceptuales podrían hacerse cargo de la dinámica antropogénica-planetaria sin perder el grano de definición, sino más bien esforzándose por sintetizar sus condiciones en paradigmas organizaciones y formales alternativos. Esto implicaría entender al proyecto arquitectónico no como una subrutina del humanismo, sino más bien como una subrutina del metabolismo planetario, una que no trate solamente de diseñar ciudades o edificios, sino también sus relaciones y transformaciones, las cadenas de eventos que poseen un correlato espacial y temporal más extendido que los de los individuos. Ciertamente, este cambio requiere en renovado sentido de responsabilidad respecto a las posiciones que se crean o se destraban para las partes involucradas y sus performatividades dentro de la cascada decisional. Recalibrarlas y aprovecharnos de ello puede ser una oportunidad interesante para virar nuestras prácticas productivas insostenibles hacia horizontes de resiliencia e inclusividad.

Referencias bibliográficas

– Bratton, B. (2021, marzo 11). New World Order: For Planetary Governance, Strelka Mag. Recuperado de https://strelkamag.com/en/article/new-world-order-for-planetary-governance.

– Bratton, B. (2021). The Revenge of the Real. Nueva York: Verso Books

– Bratton, B. (2019). The Terraforming. Moscú: Strelka Press

– Koolhaas, R. (2020). Countryside. A report. Nueva York: Taschen

– Sassen, S. (2015). Expulsiones. Brutalidad y complejidad en la economía global. Buenos Aires: Katz

– Parikka, J. (2021). Una geología de los medios. Buenos Aires: Caja Negra

– Jameson, F. (2004). Una modernidad singular. Ensayo sobre la ontología del presente. Barcelona: Gedisa

– Pietrusko, R. (2020). A Speculative Cartography. En The New Normal. Zürich: Park Books

– Wigley, M. y Colomina, B. (Eds.). (2018). Superhumanity: Design of the Self. Minneapolis: University of Minnesota Press

– Ellen McArthur Foundation. (2013). Towards the Circular Economy. Opportunities for the Consumer Goods Sector. Cowes, UK: The Ellen MacArthur Foundation

– Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). (2013). Quinto Informe de Evaluación del IPCC: Cambio climático (AR5). Ginebra: IPCC


  1. Luciano Brina

    Arquitecto y maestrando por la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de La Plata. Maestrando por la Universidad de Artes Aplicadas de Viena. Alumnus del Instituto Strelka de Medios, Arquitectura y Diseño de Moscú. Fellow del Centro de Tecnologías Espaciales de Kyiv, Ucrania. Ha sido profesor invitado en la Escuela de Arquitectura y Estudios Urbanos de la Universidad Torcuato Di Tella. Es director de Abiogenesis, oficina de arquitectura data-driven y cartografía especulativa

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